
El pasado jueves 6 de noviembre, Kristian Herbolzheimer – Director del Instituto Catalán Internacional por la Paz – ICIP y Sanam Naraghi-Anderlini – Fundadora y CEO del International Civil Society Action Network for Women’s rights Peace and security (ICAN). Directora del Centro for Women, Peace and Security en la London School of Economics (2020-2022) abrieron el Ciclo “Una Paz Precaria” con el diálogo “Cómo luchar la guerra: construir cultura de paz hoy”. El ciclo se lleva a cabo con la coorganización con el Palau Macaya de la Fundación la Caixa en el Palau Macaya de Barcelona.
Este es el 15º Ciclo de diálogos que organizan conjuntamente la Fundació Ernest Lluch con la Fundación la Caixa y décimo ya de forma ininterrumpida con el Palau Macaya. El director del Palau Macaya, Josep Ollé y Ferriol Soria, director de la Fundació Ernest Lluch, abrieron el ciclo con dos intervenciones iniciales donde se congratularon por esta colaboración. Josep Ollé expuso el sentido del ciclo de este año y detalló las diferentes sesiones e invitando a los asistentes a participar y sentirse en su casa en el Palau Macaya.

Por su parte Ferriol Soria expuso que este ciclo se realiza en el marco del conjunto de actividades que se realizan en los 25 años sin Ernest Lluch. El próximo 21 de noviembre cumplirá los 25 años de su asesinato. Así expuso cómo los legados compartidos, las figuras que encarnan valores de lo que como sociedad entendemos como deseables, nos ayudan a vertebrar imaginarios sobre los que poder construir ciudadanía compartida. Y recordó la figura humanista de Lluch pero también la importancia de valorar a nuestros comunes denominadores, y la voluntad de mantener el nombre de Lluch como un espacio de encuentro.
De ahí nace este ciclo de diálogos. Una paz precaria. Y no es de extrañar que la Fundación se preocupe por la paz ni que lo haga ahora. El contexto global actual está marcado por conflictos visibles y enterrados, crisis ecológicas y humanitarias, desigualdades crecientes y una erosión progresiva de las libertades democráticas. En ese escenario, la paz ya no puede entenderse sólo como la ausencia de guerra, sino como una construcción frágil y dinámica que requiere imaginación, compromiso y una mirada transversal.

Sanam Naraghi y Kristian Herbolzheimer abordaron posibles estrategias para la construcción de una cultura de paz en el actual contexto, teniendo en cuenta la dimensión de género y fenómenos como las redes sociales, la desinformación, el ascenso de valores asociados a la extrema derecha y el impacto creciente de la inteligencia artificial y las empresas tecnológicas con su creciente implicación.
Partiendo de su realidad personal iniciaron el diálogo estableciendo un diagnóstico sobre la realidad de la cultura de paz hoy en un contexto bélico creciente y poniendo de manifiesto la necesidad de buscar quien se beneficia del aumento de la tensión.
Avanzaron estableciendo qué es el diálogo y cuáles son las condiciones necesarias para que éste se dé poniendo ejemplos vividos en sus acciones como mediadores en espacios tan distintos como Colombia, Filipinas, Nicaragua, Somalia o Libia.

A continuación plantearon qué estrategias deben seguir los activistas por la paz europeos y occidentales para transmitir sus ideas en un contexto de demanda de rearme y derrumbe de facto de las convenciones internacionales de los derechos humanos. Retos organizativos y tecnológicos para coordinarse, mantenerse seguros, efectivos y eficaces, evitar la manipulación, crear solidaridad comunitaria frente al individualismo. La importancia de reconectar al individuo con su comunidad y su entorno; la educación por la paz para luchar contra el individualismo fomentado por el tecnocapitalismo (con sus medios de comunicación polarizadores). Revertir la invisibilización de voces marginadas en medios digitales (mujeres activistas sobre el terreno), revertir la aparente desimplicación de las nuevas generaciones en los colectivos e instituciones por la paz; fortalecer los instrumentos e instituciones multilaterales para la paz: el papel de las empresas tecnológicas para pasar de una lógica de beneficios a una lógica de construcción de humanidad.

Finalmente, llamaron a evitar el pesimismo que es el privilegio de los privilegiados, para recuperar los valores fundamentales en torno a los derechos humanos y emprender la cruzada para pensar un futuro mejor en ninguna parte del mundo distópico que nos proponen. Es necesario cambiar la propuesta. Cabe pensar que el futuro puede ser un futuro que valga la pena vivir. Hay que cambiar el paradigma desde lo que situarnos. El optimismo en sí ya es la primera respuesta.
Pongámonos a hacer un mundo más optimista, y si lo hacemos, de repente, también sabremos pensarlo.

La sesión de diálogo terminó con múltiples preguntas planteadas por el público que terminó con un espléndido aplauso a los dos dialoguistas por su generosidad al compartir sus ideas y reflexiones.
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